Posteado por: tijdgeest | 6 febrero 2013

Viajes a lo profundo de la noche – Hiroshima

(las fotos se amplían haciendo click sobre las mismas)

El amanecer no se anima mientras busco el andén en una estación Tokyo que aún se despereza en la (cuándo no…) lluviosa mañana. Mi boleto está marcado para las 6 en punto y con extrema facilidad encuentro mi el asiento en el Shinkansen. Son más de 4 horas de viaje al sur y vengo aprovisionado con té verde y sushi para la travesía de casi 700 km hasta Hiroshima. El sol asoma tímidamente luego de pasar Nagoya y ya resplandece cuando el tren acelera ante el majestuoso Monte Fuji. Las estaciones se suceden: Kyoto, Osaka, Hiroshima, mi destino. Salgo de la estación y asciendo a un viejo tranvía que traquetea por la moderna ciudad. Antes de bajar deposito el costo del viaje en la cajita de plástico como me indica el guarda de guantes blancos. No necesito mirar dos veces para saber que me acabo de bajar en la parada correcta.

La parada del tranvía

La parada del tranvía

Un símbolo de Hiroshima, sus tranvías

Un símbolo de Hiroshima, sus tranvías

La cúpula de la bomba atómica es lo que resta del edificio que fuera sede de la Exposición comercial del municipio de Hiroshima. La bomba “Little Boy” estalló a unos 600 metros sobre la ciudad para provocar la máxima destrucción posible y ésta, una de las pocas estructuras de hormigón, fue de las pocas que resistió el embate de los 13 kilotones generados por la fisión nuclear. La cúpula es el símbolo más conocido del primer bombardeo atómico y parte del parque memorial que incluye monumentos, memoriales con cenizas de miles de víctimas y el impresionante Museo de la Paz. El parque se extiende sobre una de las islas sobre el río Ota e impresiona el silencio que reina mientras se lo recorre. Hay una especie de recogimiento implícito a pesar del público que recorre los senderos que incluye turistas, estudiantes en uniforme escolar y algún que otro empleado trajeado entre reunión y reunión.

La cúpula de la bomba atómica o cúpula Genbaku

La cúpula de la bomba atómica o cúpula Genbaku

Vista de la cúpula desde la otra margen del río Ota

Vista de la cúpula desde la otra margen del río Ota

El lugar de la explosión en el cielo de Hiroshima

El lugar de la explosión en el cielo de Hiroshima

 

La devastación en la ciudad fue total, muchas de las víctimas fueron literalmente pulverizadas y de ellas sólo quedaron cenizas. Muchos objetos (ver galería más abajo) sobrevivieron los miles de grados generados por la explosión y dan cuenta de la violencia y destrucción generados desde el “Enola Gay”.  Miles de coreanos y chinos realizando trabajos forzados en los astilleros de Hiroshima también murieron y son recordados en diversos monumentos, así como todos los niños que, recién llegados o en camino a sus escuelas, fueron muertos por la explosión a las 8:15 de la mañana. Los relatos de los niños sobrevivientes (grabados cuando ya eran ancianos) son impresionantes y dan la pauta del horror del holocausto atómico.

Monte Memorial de la Bomba Atómica, con las cenizas de 70 mil víctimas no identificadas

Monte Memorial de la Bomba Atómica, con las cenizas de 70 mil víctimas no identificadas

Estatua de los Niños de la Bomba Atómica, en memoria de los niños que murieron víctimas de la bomba

Estatua de los Niños de la Bomba Atómica, en memoria de los niños que murieron víctimas de la bomba

Cenotafio, Llama eterna y Cúpula completan el memorial junto al Museo

Cenotafio, Llama eterna y Cúpula completan el memorial junto al Museo

El Museo, como se menciona antes, cuenta las historias de los sobrevivientes en sobrecogedores testimonios en video. Los objetos son numerosos: relojes detenidos a la hora de la explosión, tejas y botellas derretidas, fotos luego de la devastación y una maqueta que muestra el lugar preciso de la detonación. Una nota especial merece el servicio de tranvías restablecido apenas 72 horas después de la tragedia. El magro kilómetro recorrido por la primer línea que volvió a funcionar fue un aliciente moral enorme para los sobrevivientes y ayudó a impulsar la reconstrucción ciudadana. A continuación una galería de imágenes del museo que hablan por sí solas.

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Responses

  1. Tremendas las fotos, me impresionó como quedo la cúpula y el edificio, y esa foto de la gente horas después de la explosión. Un monumento para recordar el horror, para ser consciente que no debe suceder nunca más.
    Abrazos!
    http://juanhracingteam.blogspot.com.ar/


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